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Guanajuato y su oferta de Pueblos Mágicos

La historia de México se puede palpar por estos pueblos, además de encontrar sorpresas alucinantes

Los Pueblos Mágicos del estado de Guanajuato son una excelente opción para iniciar el año, por lo que la tranquilidad de sus plazas y calles esperan a los turistas que deseen visitar sus atractivos lugares ya sea sólos, en familia o en pareja. 

Dolores Hidalgo, Yuriria, Salvatierra, Jalpa de Cánovas en Purísima del Rincón y Mineral de Pozos en San Luis de la Paz, son Pueblos Mágicos donde el tiempo pasa lento.

En el caso de Dolores Hidalgo, conocido como La Cuna de la Independencia Nacional, sitio donde se gestó el movimiento de independencia en 1810, ubicado entre montañas y depresiones de la serranía, se puede apreciar de su arquitectura mientras se degusta de sus tradicionales nieves.

Por su parte, Yuriria, con su enigmático cráter que le dio origen a su nombre “Lago de sangre”; a la llegada de los españoles, con el trabajo de los nativos purépechas, se construyó una laguna artificial, y un convento de los misioneros agustinos.

En la actualidad, se le ha adecuado otra obra, el Malecón, donde se puede pasar las tardes, disfrutando de su gastronomía.

A su vez, el pueblo de Salvatierra, ubicado en el sur del estado, recibe a los visitantes en un espacio rodeado de valles y montañas humedecidos por el río Lerma, su riqueza natural motivó el asentamiento de las culturas Chupícuaro y Chichimeca, más tarde floreció el reino purépecha.

A la llegada de los españoles, órdenes religiosas como la de los Carmelitas Descalzos, potenciaron el crecimiento del pueblo con obras arquitectónicas, como su puente centenario, las haciendas, los templos y la traza urbana en su esencia.

De igualo modo, Jalpa de Cánovas, situado en el bajío guanajuatense, perteneciente a los pueblos del Rincón, forma parte de una serie de haciendas antiguas y pequeños poblados, cuya vida provinciana brinda una experiencia en las entrañas de la historia de México.

Su tierra ha sido aprovechada por sus habitantes, desde los antiguos chichimecas hasta los actuales moradores, donde se aprecia un paisaje de nogales, fresnos, sauces, presas, bordos y acueductos, enmarcado por una hacienda que es el corazón del pueblo, con su casco, su templo y su molino.

Por su parte, Mineral de Pozos transporta al pasado, la riqueza de su suelo le concedió su mayor auge durante el Porfiriato, época en la que se le llamó Ciudad Porfirio Díaz, pero las minas quedaron reducidas a ruinas después de la Revolución Mexicana y la Guerra Cristera.

 

 

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