FIC 2014

Akira Kasai retoma mito japonés para crear danza butoh

Akira Kasai Dance Company se presentará este viernes y el sábado en el Auditorio del Estado en Guanajuato capital
Foto: Cortesía Cervantino

La diosa japonesa “Hayasasurahime” desciende hasta la profundidad del centro de la Tierra, donde habita lo más oscuro. Apoyada por la energía que le proporciona la música, el baile, el canto y el arte en general, puede convertir esa oscuridad en luz, la cual emerge a la superficie. Por sí sola, “Hayasasurahime” no podría.

Así lo explicó Akira Kasai, a quien al frente de su Dance Company se le respeta como una de las máximas autoridades mundiales de la danza butoh. Discípulo de Kazuo Ohno y Tatsumi Hijikata creó para el 42 Festival Internacional Cervantino (FIC) una versión de “Hayasasurahime”, obra nominada al premio “Japan Dance Forum”, en 2013.

“La mexicana, como la mayoría de las culturas que han nacido y florecido en América Latina, tiene un fondo basado en el mito, y así se han mantenido durante varios siglos. 

Eso ya no sucede en Europa ni en América del Norte, mientras que en Japón se mantiene viva, vigente y arraigada”, dijo Kasai, quien participa por segunda ocasión en el FIC.

Kasai señaló que trae “Hayasasurahime”, pieza estrenada en Tokio el año pasado, en una versión modificada especialmente para México. 

“La obra tiene como eje temático al mito y todos los mitos tienen un tema común: La relación entre la luz y la oscuridad, dos elementos que se tejen, se unen, se separan y luchan entre ellos eternamente”, dijo.

Realizada en colaboración con Akaji Maro y bailarines de Tenshikan y Dairakudakan, la propuesta dancística se verá este viernes y el sábado, a las 20:00 horas, en el Auditorio del Estado que se localiza en Guanajuato capital, destacó “El Angel del Butoh”, como se le conoce a Akira Kasai, al frente de un numeroso ensamble de aguerridos bailarines.

En la cultura japonesa también existen leyendas de luz y de sombra, y la diosa de la que habla el espectáculo que Kasai anunció hoy en conferencia de prensa, “Hayasasurahime”, rige esos dos elementos. Ella absorbe la suciedad del mundo para purificarla con un acto de sacrificio, al descender al recóndito centro de la Tierra y hacer la conversión señalada.

Habló del “Kojiki” o “Furukotofumi” un valioso compendio histórico que es el libro más antiguo que se conoce sobre la historia de Japón. 

Su nombre significa “Registro de cosas antiguas” y en él se cita a otra compilación, todavía más vieja, que se dice fue destruida por el fuego. Pues bien, en el “Kojiki” o “Furukotofumi” está inserto el mito de esta obra.

Y de acuerdo con ese libro, el “Misogi”, que no es más que una ceremonia sintoísta que busca la purificación, es lo que logra cambiar, también, la oscuridad más absoluta por la luz que proporciona “Hayasasurahime” al mundo. “Esa diosa todavía existente en Japón, absorbe los sentimientos humanos y hace la conversión luminosa que vuelve a la Tierra”.

Al hablar de la música del espectáculo, Akira Kasai informó que la obra nació como una colaboración con el director de la compañía Dairakudakan, Akaji Maro, en torno a todas las posibilidades de movimiento corporal que podría generar la “Novena Sinfonía”, de Beethoven. Las consecuencias de las primeras improvisaciones fueron productivas, dijo.

“Generaron una gran cantidad de poderosas imágenes”, acotó Kasai, y luego, les dieron forma lógica y coherencia dramática en numerosos formatos, hasta poder alcanzar lo que algunos críticos han calificado como uno de los puntos más altos de su amplio repertorio, concluyó el discípulo de los fundadores de la danza butoh, género en el que se inscribe este espectáculo.

Con información de Notimex

 

relevante

Facebook Comments Box